Gentes de bien
Se llaman Buenaventura Aguilera y Antonio Lozano. Los dos han sido directores generales de Presupuestos de la Junta de Andalucía. Y los dos cayeron en las garras de la feroz justiciera jueza Alaya. La Audiencia Provincial de Sevilla ha anulado su imputación, porque no estaba basada en hechos reales, sino más bien en presunciones debidas a que habían ejercido ese cargo. A ambos, que son personas de bien, la imputación ha estado a punto de costarles la salud, y les ha dañado su fama.
Hay que distinguir: todo el mundo sabe que Miguel Blesa, ex presidente de Caja Madrid, es responsable de ese monstruo de las preferentes, que ha arruinado a miles de ancianos, para líricos, invidentes y algunos analfabetos, además de mucha gente que no se miraba las cosas porque se fiaba de su banquero. Bien, a Blesa le van saliendo las cosas más o menos bien porque sabe utilizar bien a sus abogados y éstos a las leyes. Blesa puede salir con bien del pufo. Pero, para mí, es un hombre culpable de una indecencia. ¿No era nada responsable de la cosa?
Este es un caso distinto. Porque los desimputados son gentes realmente de bien, que han tenido la buena suerte y el olfato de contratar a una abogado excepcional, José María Mohedano.
¡A veces triunfa la justicia! ¡Celebrémoslo!