Esperanza Fernández
Pésimo día ayer en lo personal, por no hablar de lo de Palestina, que sí lo fue de veras.
Pero a la noche, en la Residencia de Estudiantes, la experiencia de escuchar a una mujer impresionante, Esperanza Fernández.
Fandangos, alegrías, tangos y seguiriyas. Solo9 un absurdo: no encaja lo del flamenco con la prosa combativa de Saramago. Son discursos distintos. Y no siempre los artistas tienen que deslumbrarnos con sus posiciones progresistas. Ahí está Lorca, que hacía unas letras que encajaban con todo.
Una noche cálida, con el olor de los jardines diseñados por Valle Inclán (hablo de memoria): lavanda, tomillo, espliego, ¡vaya festín veraniego!
Y la voz cristalina, llena de fuerza de esta chica.
Me gustaría darle un beso agradecido.