Bueno, he oído el discurso. Inevitablemente encorsetado, pero con algún toque de interés: su hincapié en la Constitución, y su más que llamativa reivindicación de la transparencia.

¡Cómo echo de menos aquellos tiempos en los que todos los discursos del rey contenían dos expresiones referidas a España: “crisol de razas” y “encrucijada de civilizaciones”! ¡Qué prosa perdida!