Dejar el tabaco. DÍA 1
Estoy a punto de cumplir 24 horas. Sé que no sirve de nada tener conciencia ni saber quién es el enemigo. Los fabricantes de Camel, o los de Winston, o de la marca que sea, son gente sin escrúpulos, que añaden sustancias adictivas a sus productos para que nos quedemos colgados. Es difícil dejarlo.
Bueno: me repito varias veces la cantinela: los fabricantes de tabacos son unos hijos de puta. Y la que me repetía antes: con lo que pago en impuestos por fumar casi sostengo yo solo la Sanidad Pública.
Trivialidades. El asunto es que fumar podía matarme (quizás ya lo haya hecho), y tengo que liberarme de eso. Aunque sea cincuenta años tarde.
Es el primer día. Espero que haya unos pocos miles. Ya los iré contando (o no, quién sabe).