Crítica en Babelia de “Guerreros y traidores”
Guerreros y traidores. De la guerra de España a la guerra fría
HISTORIA. COMO OCURRE CON muchas grandes películas, a veces los secundarios cuentan mejor la historia que los propios protagonistas. La aventura de William Aalto, hijo de inmigrantes finlandeses criado en el Bronx neoyorquino, camionero, tipo duro en los tiempos del sindicalismo más combativo, comunista con problemas en Estados Unidos durante la caza de brujas, brigadista internacional, héroe de la guerra de España al que se le impide ir a la II Guerra Mundial por ser homosexual, poeta de versos manifiestamente mejorables y seguramente el personaje que inspiró a Ernst Hemingway para escribir Por quién doblan las campanas, resume la primera mitad del siglo XX. Para lo mejor y para lo peor. El periodista, novelista e historiador Jorge Martínez Reverte ha recuperado a este personaje, tan crucial como poco conocido, en su última investigación, Guerreros y traidores. De la guerra de España a la guerra fría, una biografía minuciosamente documentada. Los protagonistas se convierten en secundarios en esta obra, por la que vemos desfilar a John Dos Passos, William Donovan, Herbert L. Mathews, W. H. Auden, La Pasionaria, Juan Modesto, Alberti, Vicente Rojo o Charlie Packer.
Reverte ha publicado en los últimos años una serie de libros sobre algunas batallas de la Guerra Civil —Cataluña, Madrid, El Ebro—, sobre el propio conflicto —El arte de matar— o sobre la División Azul, los españoles que se fueron a luchar con el Ejército nazi a Rusia, en algunos casos por fanatismo, en otros, como el de Luis García Berlanga, para expiar los pecados republicanos de su familia. Su técnica es bastante parecida a la del historiador británico Antony Beevor: enorme trabajo de documentación, minuciosidad en el relato y una escritura ágil. Aalto apareció en estas investigaciones y al final ha encontrado su propio libro. Protagonizó una de las hazañas bélicas más increíbles del conflicto —el rescate de prisioneros republicanos del fuerte de Carchuna— porque le tocó uno de los trabajos más duros y peligrosos en cualquier guerra: llevar a cabo acciones de guerrilla tras las líneas enemigas. Esto no impidió que, por su opción sexual, le dejasen en tierra durante la II Guerra Mundial y le impidiesen ir a combatir a los nazis.
Guerreros y traidores retrata en toda su complejidad a estos extranjeros de sí mismos, como les llamaron Javier Rioyo y José Luis López Linares en su espléndido documental sobre los voluntarios de ambos bandos. Por un lado, fueron personas de todo tipo, desde intelectuales hasta obreros, que viajaron a España para luchar contra el fascismo (y muchos se dejaron la vida) y cuya presencia fue crucial en algunas batallas. Su heroísmo es indudable, como su voluntad de luchar por un mundo mejor y su lucidez al comprender que en la Guerra Civil comenzaba un combate contra el fascismo que iba a englobar todo el planeta. Por otro, como ya contó George Orwell en su obra maestra sobre los enfrentamientos en el bando republicano, Homenaje a Cataluña, la tragedia de los brigadistas refleja también el comunismo más ortodoxo, intolerante, sectario y feroz. En el largo siglo XX hubo guerreros y traidores, causas justas e injustas, héroes y cobardes, víctimas y verdugos, incluso buenos y malos; pero nada se puede contar en blanco y negro, como demuestra este libro ejemplar. Guillermo Altares