Por fin un político se ha atrevido a mentar la bicha. Mi respeto por Pere Navarro ha crecido esta mañana de forma exponencial. Los ciudadanos vascos y navarros gozan de unos privilegios, heredados de las guerras carlistas, que son insultantes para el resto de los españoles. No se refieren a cuestiones lingüísticas o de fórmulas de organización. Se concretan en que, al final, dos de las comunidades más ricas del país se converten en receptores netas de rentas.

Enhorabuena a Pere Navarro.