Parece ser que el responsable de la acumulación indigna de cadáveres en los sótanos de la facultad de Medicina de la Complutense es un hombre de convicciones religiosas.

¿Habrá pensado que sus almas se habrán reencarnado ya en otros nuevos cuerpos? Bueno, o que loo harán cuando el Juicio Final. Largo me lo fiáis para un tipo tan inmundo.

Dos amigos mios, Antonio y Fernando donaron sus cuerpos para la ciencia cuando murieron. ¿Formarán parte sus cuerpos martirizados de la legión que dormía en la Universidad?

Rechazo el pensamiento, pero vuelve a mi con pertinacia. Un acto de generosidad como ése ha sido pagado de una manera miserable y cruel.