Yo pensé que este chico era sensato. Es posible que el dinero ayude a quitar la sensatez. Una marca dedicada a cosas del sonido ha grabado un anuncio para televisión en el que Cesc se quita la presión de unos salvajes simpatizantes madridistas, que le increpan en actitud violenta, poniéndose unos cascos que le aíslan del terrorífico acoso. Estoy a la espera de ver el partido, porque soy futbolero, y del Real Madrid. No sé si va a llegar a emitirse el dichoso anuncio. Pero el mal ya está hecho en gran parte. Imagino a muchos catalanes partidarios del Barça relamerse satisfechos por mostrar a los adversarios como unos salvajes sedientos de sangre. Y a muchos madrileños exaltarse indignados y buscar la simétrica actitud de odio en Canaletas. ¿lo emitirán? En las redes sociales se verá. Yo no pienso comprtar jamás unos cascos, ni nada que produzca una marca capaz de fomentar el odio.

Algunos periódicos catalanes se escandalizan aún de que Figo no les conceda entrevistas. Y se olvidan de aquel partido en el que alguien tiró una cabeza de cerdo al campo, dedicada a él. Aquella campaña terrible de odio contra Luis Figo fue alentada desde la prensa.

No aprendemos. Mejor dicho: hay quien sigue aprendiendo. Quizá la dichosa fábrica de cascos (me pienso enterar, por supuesto, de quién se trata) piense que le va a ser rentable encontrar un nicho de mercado entre gente que se complace en el odio. Y no está mal pensado ahora, cuando las tensiones entre Cataluña y Madrit (sic) están como están.