No he visto el reportaje de la BBC sobre Valencia que tanto ha molestado a Federico Trillo (embajador de España en Londres) y a Rita Barberá (alcaldesa de la ciudad). Pero mucho me temo que, al margen de que esté mejor o peor hecho, se acerque mucho a lo que ha ido pasando en esa ciudad y esa comunidad en los últimos años: devastación, saqueo, especulación inmobiliaria, derroche de recursos, miles de puentes de Calatrava, terminados o sin terminar, pero pagados… A nuestros personajes les disgusta la imagen que se da de Valencia. Pero no dicen nada de lo que ha significado para la imagen de su territorio defendido la existencia de un tipo llamado Francisco Camps, o de otro llamado Fabra, monarca hereditario de Castellón. Y sobre todo, no cuentan lo poco que les gusta la existencia de la Televisión Valenciana, un ente público en liquidación después de que los políticos del PP lo hayan manipulado hasta la extenuación y, una vez desaparecida la audiencia, la imposible audiencia, le echan el cierre. ¡Qué ridículo el de esta gente sin escrúpulos que se están cargando todo! Ahora dirán que existe una campaña británica para robar el turismo de sol y playa a los acantilados de las islas. No tienen límite.