Adios a Blanca Candón
Adios, porque no hay más remedio, ya nos gustaría poder decirte hasta luego, pero no tenemos ninguna seguridad en que podamos volver a verte. Hablar de ti casi es hacer una letanía de agradecimientos, pero sobre todo uno: que hayas vivido muchos años aunque sean muchos menos de los que habríamos querido algunos.
Gran amiga Blanca. No hemos ido a verte, porque realmente no podíamos, pero esperamos que tus hijas Mercedes y Blanca te hayan engañado como otras veces para disculparnos. No hay disculpa, teníamos que haber ido fuera como fuera. Pero creemos que sí has sabido cuánto te queríamos y te vamos a seguir queriendo. Porque vamos a jugar a que no te has muerto. Si no te importa, lo dejamos así. Muchos besos. Mercedes, Mario y Jorge.
(Otro día contaremos las fiestas de Cortelazor, con su diana, su madrugá y su toro de fuego.)