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Archive for the ‘Uncategorized’ Category

Corregimos los datos de la presentación del libro. Tendrá lugar el día 29 de mayo a las 20h en el Pabellón Bankia de Actividades Culturales de la Feria del Libro de Madrid.

Intervendrán Juan Cruz, Guillermo Altares, Javier Reverte, Jesús Ejido, el editor Eduardo Riestra y el autor de la obra.

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galvez-y-la-caja-de-los-truenosDesde su primera aparición en un libro, ‘Demasiado para Gálvez’, el protagonista de esta saga escrita por Jorge M. Reverte ha conseguido hacer reír a mandíbula batiente a media España. La otra media no tardará en hacerlo con esta entrega, en la que un hombre normal logra sobrevivir a situaciones también normales hoy en España, atentados, palizas por encargo, asesinatos, corrupciones, y asuntos de cama. Literatura comprometida y, por tanto, de humor. O sea, GÁLVEZ.

Ya está a la venta el último libro de Gálvez. Puedes leer aquí el Primer capítulo.

Presentación el día 29 de mayo a las 20h en el Pabellón Bankia de Actividades Culturales de la Feria del Libro de Madrid.

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portada cerebroEl pasado 3 de mayo tuve el honor de presentar el libro de mi amigo Esteban García Albea en el Colegio de Médicos de Madrid, en la misma sala donde daba sus clases Santiago Ramón y Cajal. Traigo aquí el texto completo de la presentación que leyó, como ya es costumbre, para ayudar a este mutilado por el ictus, Mercedes Fonseca:

PRESENTACIÓN LIBRO “SU MAJESTAD EL CEREBRO”, de Esteban García Albea.La esfera de los libros.

A pesar de nuestra avanzada edad, la amistad entre Esteban y yo es joven. Tiene los pocos años que se nos han escurrido entre los dedos desde que publicó otro libro también excelente sobre su experiencia como director de un macro hospital en la etapa del primer gobierno socialista. Era un divertido pero veraz testimonio que yo tuve el privilegio de presentar en este mismo lugar, y me llena de satisfacción que Esteban haya querido repetir; y, por supuesto, en tan buena compañía como Ángel Gabilondo. Es difícil encontrar mejor cómplice para una fechoría como ésta: presentar un libro.

Soy partidario de dar primero las buenas noticias. Y tengo que anunciar que Esteban sigue escribiendo muy bien. Tenemos un libro sobre un asunto endiablado que está escrito por un muy buen profesional de la cosa. Mejor dicho, de las dos cosas. Porque Esteban es uno de los más fiables especialistas en el cerebro humano, y es un consumado narrador.

Lo del cerebro es algo que a mi personalmente me preocupa mucho, no sólo porque, como es evidente, he tenido y tengo problemas con él, sino porque siempre me ha interesado, aunque con una idea que no comparte nuestro héroe: yo pienso que los especialistas como Esteban no saben apenas nada, sobre tan majestuoso órgano, aunque ellos digan que sí. Y si no, qué pasa que yo sigo sin estar curado pese a que tenga amigos tan doctos en la materia. ¿O ya la amistad ha dejado de jugar un papel importante en el clientelismo?

Porque, querido Esteban, no es broma lo que te digo cada vez que tienes la amabilidad de visitarme: ¡Cúrame de una vez! Y Esteban, lo digo aquí que hay una audiencia de amigos del médico del que hablo, no has tenido la bondad de curarme de una enfermedad sobre la que sabes mucho, me consta, y que deberías manejar a tu antojo. Quizá es que yo no me he sabido explicar: Esteban, tengo un ictus. Puede ser que con esa información te apañes.

Pero venimos a hablar de un libro. Y tengo que decir que me lo he leído casi sin respirar, pese a que no está hecho con concesiones fáciles para lectores supuestamente idiotas, sino que es un libro serio en el que nos acercamos al órgano que casi todo el mundo considera el más importante de nuestro cuerpo. Incluidos los hombres, sobre los que corre el infundio de que piensan en otro órgano como el fundamental. No es así, se lo aseguro. Yo sé, y tengo una buena base estadística ahora, que los hombres también consideran el cerebro como la parte fundamental para controlar otros órganos que parece que tienen su importancia, al menos entre el género masculino.

Es muy difícil destacar alguna fragmento del libro. Desde luego, la vieja obsesión de Esteban por la enfermedad que padecía nuestra santa poetisa, Teresa de Jesús. Pero también todos los aspectos históricos y técnicos que son decisivos a la hora de preocuparse por el cerebro.

No viene mal en época de pesimismo histórico el capítulo dedicado a Ramón y Cajal, que eleva la consideración que tenemos los españoles por nuestra capacidad científica. Y son muy inteligentes las reflexiones sobre el psicoanálisis y Freud.

Se lo van a pasar ustedes muy bien si se leen este libro. Se lo garantizo. Que Santa Teresa confunda mi cerebro si estoy exagerando.

Gracias, Esteban, por este excelente libro.

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Lucha de carneros y batalla decisiva.

Santos Juliá.

Los generales franquistas preferían el choque frontal; los republicanos, la ofensiva estratégica. Ambos eran buenos para ocupar territorios y malos para conducir una guerra

Franco asiste a una contraofensiva de la batalla del Ebro.
Franco asiste a una contraofensiva de la batalla del Ebro. MIGUEL GÓMEZ

Pues resulta que no, que Jorge M. Reverte no había puesto broche de oro a su pasión por la Guerra Civil con El arte de matar, un excelente ensayo sobre tácticas y estrategias desarrolladas por los dos Ejércitos españoles, llamados nacional uno, y popular el otro, en un tiempo en que la nación se levantó contra el pueblo. Resulta que tenía guardada una penúltima entrega para seguir alimentando lo que bien puede llamarse “Biblioteca Reverte de la guerra civil española”. Fruto de esta dedicación, y de la colaboración estrecha de Mario Martínez Zauner y de Ignacio d’Olhaberriague, es el recorrido que nos lleva, ahora a ras de suelo, desde los días de la rebelión militar que, con su parcial fracaso, dio origen a la guerra hasta el último parte que la daba por terminada, sin armisticio ni paz.

Informes, maniobras de distracción, campañas, ocupación y pérdida de terreno, tropas y jefes militares, recursos logísticos, armas y municiones, aviones, bombardeos, todo, en fin, minuciosamente detallado, desde el día en que se prepara cada batalla hasta su resultado final. Madrid, el Jarama, Guadalajara, Brunete, Belchite, Teruel, sin olvidar el norte, para culminar, tras la fallida ofensiva nacionalista sobre Levante, en la batalla más larga y mortífera, y la más desastrosa para la República, la del Ebro. Cada una con la sucesión de estados de ánimo que van desde la inquietud y las cábalas por lo que el enemigo pueda estar tramando a la euforia del triunfo, para acabar en la desolación del frente derrumbado o el desfile en la plaza conquistada.

Lucha de carneros y batalla decisiva

¿Por qué duró tanto la guerra? ¿Por qué no se llegó a un armisticio o a una suspensión de armas que condujera a un plebiscito? ¿Por qué triunfaron los militares sublevados? En una ocasión, hace muchos años, dijo Ramón Salas Larrazábal, en uno de esos cientos de congresos o conferencias sobre la guerra que se organizaban cuando éramos amnésicos, que los jefes y oficiales españoles, aparte de no haber recibido más educación militar que la procedente de la escuela francesa y de contar como única experiencia la adquirida en la guerra de Marruecos, eran en conjunto eficientes comandantes, pero incompetentes generales: sabían mandar un batallón, pero carecían de experiencia y conocimiento para el mando de grandes cuerpos de Ejército; en resumen, buenos tácticos para la ocupación de un territorio, pésimos estrategas para la conducción de una guerra. Muchos años después, la conclusión que puede alcanzarse, tras recorrer con los autores de estas grandes batallas todo el camino que lleva de Madrid al Ebro, es que entre Francisco Franco, generalísimo del Ejército nacional, y Vicente Rojo, jefe del Estado Mayor Central del Ejército popular, con todas las abismales diferencias que los separan, no existía una distancia radical en lo que se refiere a su competencia para la campaña y su incompetencia para la guerra. Para lo militar, son como las dos caras de la misma moneda, siendo la moneda la Gran Guerra, y sus caras la ofensiva frontal y la batalla decisiva. Más brillante, más audaz Rojo, capaz de convertir lo que ideaba como maniobra de distracción para aliviar un frente en una ofensiva en toda regla; más cauto, más empecinado en la lucha de carneros Franco, fiándolo todo a la masa de hombres que podía enviar al matadero en cada ofensiva frontal, como fue la norma en la Gran Guerra.

Pero también como en la Gran Guerra, Rojo —y Negrín con él y antes Prieto— siempre soñó con la batalla decisiva; como le dijo a Azaña, ya en noviembre de 1937: “Con mi plan de atacar Sevilla, nos lo jugábamos todo; pero si salía bien, la guerra estaba ganada”. Su plan pudo llevarlo a la práctica en Teruel y en el Ebro y, en los dos casos, las brillantes ofensivas culminaron en el derrumbe de su propio frente porque todo dependía de varios si… que no estaba al alcance de su mano controlar: Rojo andaba sobrado de si…, nos recuerdan los autores, y esta es la clave de todo el asunto. Franco, sin embargo, desde su fracaso en Madrid, no organizó ninguna batalla decisiva, solo ofensivas frontales para ocupar o recuperar terreno: tardó mucho, irritó a Hitler y Mussolini, pero no sabía hacer otra cosa.

Sí, tienen razón Jorge M. Reverte y Mario M. Zauner cuando afirman que la historia de que Franco retrasó a propósito el fin de la guerra para así mejor proceder a una sistemática limpieza de su retaguardia no pasa de ser una coartada para explicar su fracaso ante Madrid. No triunfó antes porque enfrente había un Ejército capaz de resistir, como por dos veces demostró Miaja, una en Madrid, en 1936; otra en Valencia, en 1938. Un Ejército capaz también de montar ofensivas de gran estilo. Al final, este fue el error decisivo del tándem Negrín/Rojo: desechar la defensa elástica y los hostigamientos parciales por la ofensiva que cambia el curso de la guerra. Lo cambió, ciertamente, pero en contra de quienes habían tenido la osadía de lanzarla fiándolo todo a un si…

De Madrid al Ebro. Jorge M. Reverte y Mario Martínez Zauner. Galaxia Gutenberg, 2016. 390 páginas. 20 euros

http://cultura.elpais.com/cultura/2017/01/16/babelia/1484562090_372321.html

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Adios, porque no hay más remedio, ya nos gustaría poder decirte hasta luego, pero no tenemos ninguna seguridad en que podamos volver a verte. Hablar de ti casi es hacer una letanía de agradecimientos, pero sobre todo uno: que hayas vivido muchos años aunque sean muchos menos de los que habríamos querido algunos.

Gran amiga Blanca. No hemos ido a verte, porque realmente no podíamos, pero esperamos que tus hijas Mercedes y Blanca te hayan engañado como otras veces para disculparnos. No hay disculpa, teníamos que haber ido fuera como fuera. Pero creemos que sí has sabido cuánto  te queríamos y te vamos a seguir queriendo. Porque vamos a jugar a que no te has muerto. Si no te importa, lo dejamos así. Muchos besos. Mercedes, Mario y Jorge.

(Otro día contaremos las fiestas de Cortelazor, con su diana, su madrugá y su toro de fuego.)

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Conocí a David S. Pike en París, a través de mi muy amiga Silvia Ribelles. Había conocido ya alguno de sus trabajos sobre los españoles en el campo nazi de Matthausen. Y me parecía un hombre bien documentado, de análisis profundos. Pike llevaba años intentando que se publicara en español su trabajo sobre Francia ante la Guerra Civil española.

La misión que me encargó Silvia Ribelles era la de encontrar editor en España para el trabajo de Pike que tenía un título sugestivo: La Galia Dividida. Lo llevé a Ediciones del Viento, y su editor, Eduardo Riestra, dijo enseguida que sí.

Y ya tenemos La Galia Dividida publicada en español. Creo que no es exagerado decir que es un libro fundamental para entender la Guerra Civil. Bien documentado como todos los trabajos de Pike, y muy bien editado como todos los libros de Riestra. No dejen de comprarlo e inmediatamente leerlo.

Lo pueden encontrar en librerías, por supuesto, y también en edicionesdelviento.es

 

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Malandro es el nombre de un grupo encabezado por el compositor y cantante Rubén Municio. Forma parte de una tradición madrileña que tiene algunos interesantes músicos en su historia, como desde luego El Combo Linga, que ha celebrado estos días los 20 años de su formación.

Pero volvamos a Malandro. Rubén, al que conocí cuando apenas contaba quince años, e iba con mi hijo Mario al instituto Fortuny, era un chaval que aparecía detrás de unos enormes ojos negros. Hoy es un hombre hecho y derecho, que resulta que hace muy buena música. Me ha encantado su disco, que tiene un nombre espléndido: “El pasado que te espera”. Sobre todo un tema, “Todas ellas”. Rubén es realmente muy bueno. Voy a regalar a mis amigos ejemplares de su música, antes de que nadie tenga la nefasta idea de dárselos pirateados.

Gracias Rubén, por ser tan bueno y tan listo.malandro

p.d.: os dejo el enlace a un vídeo suyo, también le encontraréis en Facebook y Spotify.

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