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Archive for 6/05/17

portada cerebroEl pasado 3 de mayo tuve el honor de presentar el libro de mi amigo Esteban García Albea en el Colegio de Médicos de Madrid, en la misma sala donde daba sus clases Santiago Ramón y Cajal. Traigo aquí el texto completo de la presentación que leyó, como ya es costumbre, para ayudar a este mutilado por el ictus, Mercedes Fonseca:

PRESENTACIÓN LIBRO “SU MAJESTAD EL CEREBRO”, de Esteban García Albea.La esfera de los libros.

A pesar de nuestra avanzada edad, la amistad entre Esteban y yo es joven. Tiene los pocos años que se nos han escurrido entre los dedos desde que publicó otro libro también excelente sobre su experiencia como director de un macro hospital en la etapa del primer gobierno socialista. Era un divertido pero veraz testimonio que yo tuve el privilegio de presentar en este mismo lugar, y me llena de satisfacción que Esteban haya querido repetir; y, por supuesto, en tan buena compañía como Ángel Gabilondo. Es difícil encontrar mejor cómplice para una fechoría como ésta: presentar un libro.

Soy partidario de dar primero las buenas noticias. Y tengo que anunciar que Esteban sigue escribiendo muy bien. Tenemos un libro sobre un asunto endiablado que está escrito por un muy buen profesional de la cosa. Mejor dicho, de las dos cosas. Porque Esteban es uno de los más fiables especialistas en el cerebro humano, y es un consumado narrador.

Lo del cerebro es algo que a mi personalmente me preocupa mucho, no sólo porque, como es evidente, he tenido y tengo problemas con él, sino porque siempre me ha interesado, aunque con una idea que no comparte nuestro héroe: yo pienso que los especialistas como Esteban no saben apenas nada, sobre tan majestuoso órgano, aunque ellos digan que sí. Y si no, qué pasa que yo sigo sin estar curado pese a que tenga amigos tan doctos en la materia. ¿O ya la amistad ha dejado de jugar un papel importante en el clientelismo?

Porque, querido Esteban, no es broma lo que te digo cada vez que tienes la amabilidad de visitarme: ¡Cúrame de una vez! Y Esteban, lo digo aquí que hay una audiencia de amigos del médico del que hablo, no has tenido la bondad de curarme de una enfermedad sobre la que sabes mucho, me consta, y que deberías manejar a tu antojo. Quizá es que yo no me he sabido explicar: Esteban, tengo un ictus. Puede ser que con esa información te apañes.

Pero venimos a hablar de un libro. Y tengo que decir que me lo he leído casi sin respirar, pese a que no está hecho con concesiones fáciles para lectores supuestamente idiotas, sino que es un libro serio en el que nos acercamos al órgano que casi todo el mundo considera el más importante de nuestro cuerpo. Incluidos los hombres, sobre los que corre el infundio de que piensan en otro órgano como el fundamental. No es así, se lo aseguro. Yo sé, y tengo una buena base estadística ahora, que los hombres también consideran el cerebro como la parte fundamental para controlar otros órganos que parece que tienen su importancia, al menos entre el género masculino.

Es muy difícil destacar alguna fragmento del libro. Desde luego, la vieja obsesión de Esteban por la enfermedad que padecía nuestra santa poetisa, Teresa de Jesús. Pero también todos los aspectos históricos y técnicos que son decisivos a la hora de preocuparse por el cerebro.

No viene mal en época de pesimismo histórico el capítulo dedicado a Ramón y Cajal, que eleva la consideración que tenemos los españoles por nuestra capacidad científica. Y son muy inteligentes las reflexiones sobre el psicoanálisis y Freud.

Se lo van a pasar ustedes muy bien si se leen este libro. Se lo garantizo. Que Santa Teresa confunda mi cerebro si estoy exagerando.

Gracias, Esteban, por este excelente libro.

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