Feeds:
Entradas
Comentarios

Archive for 2 febrero 2015

Del bisturí a la pluma

El cirujano Manuel Herrero Montoto dejará este mes el Álvarez-Buylla tras 40 años como médico para dedicarse de lleno a la escritura, su otra gran pasión

Manuel Herrero, en un despacho del ambulatorio Mieres Norte.

(Publicado el 1 de febrero de 2015 en La Nueva España)
Manuel Herrero, en un despacho del ambulatorio Mieres Norte.FERNANDO GEIJO

Mieres del Camino, J. VIVAS Manuel Herrero Montoto, escritor y cirujano de la Unidad de Gestión Clínica de Patología Digestiva del hospital Álvarez Buylla de Mieres, ha conseguido conjugar durante años letras y ciencias. Sin embargo, ese equilibrio se romperá pronto. Herrero Montoto, que también es colaborador de LA NUEVA ESPAÑA, abandonará el bisturí a finales de febrero poniendo fin a casi cuatro décadas dedicadas a la medicina, y se centrará de forma exclusiva en su gran pasión, la escritura.

Natural de Oviedo, donde también reside, la mayor parte de su vida laboral, 37 años, ha estado ligada al hospital de Mieres. Estudió en la facultad de Medicina de Valladolid, y explica que lo suyo fue “por vocación y también por convicción; tenía un tío médico que ejercía en el pueblo, que salvaba vidas, y creo que eso me hizo decantarme”. Tras acabar sus estudios, Herrero Montoto regresó a Asturias. Primero probó con lo que hoy sería la Atención Primaria. Fueron años en los que pasó por distintas localidades del valle del Nalón, como Sotrondio, Barredos o Pola de Laviana. “Aquello tenía un camino cerrado, las posibilidades de la atención primaria estaban muy limitadas y, más que un médico, eras un burócrata”. Así que se decidió a hacer una residencia para cambiar de especialidad. “Elegí la cirugía porque aprecié que tenía una faceta de actuación muy directa, cada día es una aventura, y me motivaba mucho más”.

Hizo la residencia en Oviedo, en el antiguo hospital Covadonga a la sombra de Luis Estrada. Cuando terminó, vio que “escaseaban las plazas en la región, y las que quedaban estaban en el hospital Enrique Cangas -el nombre anterior del Álvarez Buylla de Mieres-, que era un edificio viejo, antiquísimo”, asegura. Resignado, se fue a Mieres: “Era lo que había y esperaba irme de allí en cuanto pudiera”. No se marchó porque el hospital fue evolucionando. “No necesitaba más, viví tres etapas del hospital de Mieres, el antiquísimo, el antiguo y el nuevo Álvarez Buylla, que abrimos el año pasado”, explica.

Los avances no llegaron sólo al edificio del hospital, también a la cirugía. La aplicación de las nuevas tecnologías ha hecho “que la enfermedad, el dolor y la muerte hayan tenido un freno importante, he tenido la suerte de vivir la revolución de la informática, la electrónica y la óptica aplicada la cirugía”. Así, destaca que “antes siempre se operaba con cirugía abierta, y ahora el 80% de las operaciones son endoscópicas, muy poco invasivas”. “Hemos pasado de operar con tijeras de podar a utilizar una camarita con un cable”, zanja.

La evolución de la medicina también ha permitido acortar la recuperación del paciente. El cirujano señala que, cuando llegó a Mieres, “una operación de vesícula suponía estar quince días ingresado, mientras que una hernia no bajaba de siete días; en la actualidad, por la primera operación sólo se está un día en el hospital, y de la hernia no hay hospitalización”.

Pero si la medicina es uno de sus amores, la escritura también. “Llevo toda la vida escribiendo, primero narraciones breves y después alguna novela, hasta hice una obra de teatro que representó el grupo del hospital”, subraya. Entre sus libros, Herrero Montoto destaca “Omara la trapecista”, una novela erótica que escribió en 2000 y que “tuvo bastante éxito, de hecho, la gente me pedía una segunda parte y es lo que he hecho”. En unos días se publicará “Omara en el país de las maravillas”. Eso sí, el médico avisa, “es una novela para mayores de 18 años, pero a pesar del contenido erótico, yo busco que el lector se ría, para eso mezclo lo grotesco con lo pornográfico”. Con la llegada de la jubilación, el médico podrá centrarse en esta última pasión. “Seguiré escribiendo, intentaré hacer la vida de escritor que siempre quise y no me dejó la profesión de cirujano, participar en tertulias, en actos públicos, ir al teatro y al cine”, afirma. Tampoco olvidará Mieres, una ciudad “que me ha dado mucho”.

Read Full Post »