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Archive for 10/04/13

Estoy de acuerdo con felipe González en que los niños no tienen que recibir la presión de los escraches. Pero, si me paro a pensarlo, tampoco la de los funcionarios judiciales del desahucio. Mejor: menos las de los polis que les echan de casa.

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Obispo Reig Plà

Este es un desviado. Un enfermo mental. Un enfermo sexual. 

¿Por qué no se preocupa de los curas pederastas, que hay un montón, y deja en paz a los homosexuales?

Yo jamás le dejaría acercarse a un hijo mío, ni al de un amigo, ni a ningún niño.

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Primer capítulo de Gálvez entre los leones

Podéis leer el primer capítulo de Gálvez entre los leones en éste link

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«Gálvez entre los leones», ambientada en Tanzania, supone la vuelta del mordaz periodista creado por Jorge M. Reverte

ERNESTO AGUDO (ABC)

Julio Gálvez ha vuelto. Tenía que pasar. Era inevitable. Un periodista como él no podía dejarnos en estos tiempos tan inciertos que vivimos. Llevaba ocho años por ahí, mientras su padre literario, Jorge Martínez Reverte, andaba a menudo metido en nuestras batallas y trajines guerracivilescos, sus batallas del Ebro, sus divisiones azules. Y ese sabueso (más bien por hambriento) llamado Gálvez seguía por ahí, dando tumbos sin que su vida volviera a las páginas de una novela.

Pero, lo dicho, Gálvez ha vuelto. Durante cuarenta años nos ha acompañado como un amigo, contándonos, a pie de calle, como hacen los periodistas de raza, aunque no se ganen un euro, lo que pasaba y nos pasaba. Y en estos últimos años nos han pasado bastantes cosas. Generalmente, malas.

Se nos ha desmoronado y desinflado la burbuja del ladrillo, el aire económico que este país respiraba, y andamos entre fotocopias, mercachifles, imputaciones, cuentas en Suiza y un mar más que revuelto en nuestra vida social y política. De paso, periodista como es, Gálvez asiste al fin del periodismo tal y como él lo conoció (tragos de whisky, cigarrote va, cigarrote viene) y tal y como nosotros lo leímos.

Rumbo a Tanzania
Pero, lo dicho, no hay nada que pase que no afecte al bueno de Gálvez, que ha pasado las suyas en estos años sin perder el humor. Humor que, por supuesto, también nutre las páginas del regreso del plumilla, que lleva por título un rugiente «Gálvez entre los leones» (RBA, a la venta desde el día 15) en el que no falta de nada.

Tipos llegados de Levante que quieren construir un parque temático prehistórico en un pueblo de Asturias; tramas político-económicas; pillastres de todos los tipos, dispuestos a regalarse los bolsillos; empresarios corruptos; fundaciones sin sentido pero con todo el ánimo de lucro; una sindicalista que defiende los derechos de los latinoamericanos contratados por el citado parque como hombres de las cavernas; jeques árabes; mafiosos de baja y alta estofa; y hasta algún que otro gobernante empeñado en cazar elefantes en Tanzania, lugar al que habrá de viajar Gálvez como responsable de Prensa del citado parque temático. Como verán, no falta de nada.

No podemos contarles más, que ya saben que esto es una novela negra. Y, como lo son las mejores, un reflejo la sociedad, de lo que es hoy nuestra España, donde este martes en la misma plaza (la del Callao) se juntaban los que recuerdan a la gran Sara Montiel, con los que tocan el pito a las puertas de una sucursal de Bankia. Entre la gloria y la miseria. Como tan bien nos lo vuelve a contar ese reportero de los de antes llamado Julio Gálvez.

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