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Archive for 27/02/13

Más lecturas

Tengo que recomendarlos:

-Prosa, de Anna Ajmatova (Lumen)

-La marcha de la locura, de Barbara Tuchman (RBA)

-Marruecos, ese gran desconocido, de María Rosa de Madariaga. (Alianza)

-Crónicas del desamor, de Elena Ferrante (Lumen) 

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Se puede hacer algo

Unos días de asueto. Pero no siempre sirven para tomar distancia. Este país no lo permite. Hay demasiados mangantes e ineptos. Un hombre como Luis Bárcenas, con el que nadie razonable haría una transacción tan sencilla como comprarle un mechero, tiene en jaque a toda la dirección del PP. Una dirección que ha sido tan complaciente como para que la sospecha de complicidad en tropelías anteriores sea casi una certeza. 

Veamos el gran partido vertebrador de España: el PSOE. La bronca con el PSC no augura otra cosa que más nacionalismo, más mentiras, tópicos y banderas. ¡Dios, banderas, cómo cobijan! Bajo ellas se encuentra el consuelo para la mediocridad, el remedio a la soledad del individuo, la conciencia de pertenecer a algo, aunque ese algo sea tan cutre como una comunidad creada por los mitos y los poetas románticos.

Ahora, nieva sobre Madrid, y recuerdo la terrible escena de “los muertos”, de James Joyce, en la que la nieve representa la muerte, y su contemplación, la suave aceptación de que hay poco más que eso. Qué desesperanza. Pensaba que Bersani sería capaz de sacarnos de ella. Pero los italianos no han querido. Los más miserables sicilianos (¿Hay otro sitio mejor en el mundo?) y los repugnantes racistas padanos, ricos, altos, guapos y despreciables, juntos han ayudado a sacar cabeza a Silvio Berlusconi.

Leo un libro de Esteban García-Albea, sobre la época en que miles de personas en este país se ponían a la tarea de hacerlo mejor. Se centra en la Sanidad, pero el impulso era el mismo en otros sectores. Se titula “¡Adelante!” (Siglo XXI). Está repleto de humor, lo que es un gran mérito contando cosas que son auténticas, no inventadas. 

Me doy cuenta al leerlo de que sí, de que quedan motivos para la esperanza. Los sanitarios, por ejemplo. La marea blanca es un movimiento que está fuera del corporativismo, que reivindica la Sanidad Pública y ofrece modelos de gestión serios y austeros a quien no quiere oir hablar de ellos, a los que compran y venden lo que hemos construido entre todos. Los enseñantes están en algo muy similar. Y los derrotados de Tele Madrid siguen luchando por una televisión pública de veras, sin contarnos apenas nada de sus sueldos o sus despidos.

Hay gente que lucha y lucha bien. Me gusta pensar que, quizás, eso nos lleve a algún lado.

Compren ese libro, el de Esteban García-Albea. Primero, se ríen, y después es posible que piensen, como yo, que se puede hacer algo. 

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